Juegos de mesa rápidos y adictivos
Vivimos en la edad de oro de los juegos de mesa y, al mismo tiempo, nunca había sido tan complicado sentarse a jugar. El mercado supera ya los 5.000 títulos nuevos al año, y el portal BoardGameGeek registra más de 150.000 títulos conocidos. Hace apenas unas décadas bastaba con elegir entre Monopoly, Risk o Trivial y hoy el panorama se parece más a una biblioteca de Babel con dados, meeples y cartas ilustradas.
Este dato, más allá de revelar el inagotable crecimiento del sector, esconde un problema de fondo. Porque, para mucha gente, la mayoría de los juegos más aclamados son directamente inabordables. No porque sean complicados de entender, sino porque vienen acompañados de manuales del tamaño de una Constitución, de preparaciones que duran lo mismo que la propia partida o de superficies despejadas de dimensiones casi industriales. La promesa del juego de mesa —aquella que trata de reunir gente para desconectar y pasar un buen rato— queda sepultada bajo montañas de losetas, marcadores y excepciones-a-la-regla.