Ciudades Esponja
Hubo un tiempo, no hace demasiado, en el que los ingenieros de todo el mundo se pusieron de acuerdo: el agua era el enemigo. Un enemigo al que había que vencer, encauzar y expulsar cuanto antes de la ciudad. Por eso mismo construimos metrópolis blindadas durante décadas. La combinación de asfalto, hormigón y tuberías han sido capaces de evacuar el agua de lluvia con la misma urgencia con la que uno desaloja una fiesta cuando llega la policía. El problema es que el agua no se fue a ningún lado. Se quedó ahí fuera, esperando. Y cuando llovió de verdad, regresó con intereses.
Hoy, el 60 % de las ciudades medianas y grandes de China sufren inundaciones todos los años. En 2012, Pekín se anegó y murieron 79 personas. En 2022, las inundaciones en Pakistán afectaron a 33 millones de personas. Y Europa tampoco se queda atrás, ya que las inundaciones del Elba, del Rin y del Danubio se han convertido en citas casi anuales en el calendario del desastre.