Borrar la arquitectura
Es interesante cómo una membrana de plástico translúcido puede borrar la arquitectura.
El proyecto artístico de Penique Productions infla una serie de finas láminas hasta que tocan muros, columnas y techos, para transformar el espacio en atmósfera. Nada más que plástico y aire. La estructura original no desaparece y queda visible como una silueta difusa bajo capas de material translúcido.
El resultado es abrumador, ya que el nuevo interior establece su propia lógica de presión, luz y color. Allí el sonido se amortigua. Las superficies responden suavemente al contacto. El movimiento se vuelve más lento y deliberado. La nueva sala, ahora es una atmósfera espesa.
Me interesa mucho ese intervalo entre la permanencia y la desaparición, donde la arquitectura se mantiene firme y el aire en su interior se vuelve activo.


